Festival Intrépida

El SanSan 2026 ya huele a buen tiempo y a música al aire libre

El SanSan 2026 presenta un cartel equilibrado, apuesta por la conciencia social y nos recuerda que no todos los festivales van en la misma dirección.

SanSan Festival 2026 · Benicàssim · 2, 3 y 4 de abril

Cartel del SanSan Festival 2026. Benicàssim, 2, 3 y 4 de abril.
Cartel del SanSan Festival 2026. Benicàssim, 2, 3 y 4 de abril.

Hay festivales y hay festivales. Los hay que te venden sold outs en ciclos de conciertos y te generan la misma emoción que una factura de la luz. Y luego están otros como el SanSan, que cuando aparece en el calendario te recuerda que el buen tiempo y los conciertos al aire libre están ya cerca. El primer festival cerca de la playa y esperamos que sin lluvias, no seamos gafes. El año pasado tuvimos un respiro. ¿Lo tendremos este? Porque otra cosa que une a los asistentes de este festi, además del cartel y querer pasárselo bien, es mirar todas las mañanas la app del tiempo del móvil y cruzar los dedos.

Un cartel completo, sin salir de sí mismo

El SanSan no es el festival más masivo del circuito, y eso realmente nos gusta. Hay festivales donde la música es el reclamo para venderte dentro un parque temático de marcas. Una vez pasas el aro, eres un producto más y a veces, es más importante un stand que el escenario. Sabemos que esto son negocios, pero si la música y los grupos ya no importan, con nosotros que no cuenten.

Y como el SanSan no va por ahí, y esperemos que siga sabiendo nadar entre el equilibrio para ser sostenible en ambos lados, es uno de los festis que no nos solemos perder. Tampoco es el festival más grande, con el cartel más extenso, pero sí consigue cuadrar el círculo entre nombres consolidados y bandas que empiezan a explotar, sin traicionarse. Este 2026 no es una excepción. Rigoberta Bandini, Love of Lesbian, Guitarricadelafuente, La M.O.D.A. o León Benavente, se entrelazan con Repion, Sanguijuelas del Guadiana, Anabel Lee o Las Petunias. Un cartel que sabe lo que es y no intenta ser otra cosa.

Además, siempre hay ese guiño internacional que este año viene de Of Monsters and Men. A diferencia de otros, que algunos etiquetan como viejas glorias que replican el mismo concierto año tras año, los islandeses han seguido aportando y sacando buenos discos. Su último All is Love and Pain in the Mouse Parade puede que a la crítica le pareciera algo plano, pero a nosotros nos llegó. Quizás por la nostalgia, quizás porque entendemos esa mentalidad de parar, respirar y no forzar. Es curioso: hay grupos que hacen lo mismo de siempre y se les machaca, y si intentan renovarse, también. En cambio otros, hagan lo que hagan, son intocables. Pero eso, creo que da para otro artículo.

Lo que no nos gusta, dicho claro

Sí, estando en el año que estamos, seguimos celebrando que un festival tenga presencia femenina. Además el SanSan apuesta por grupos emergentes que de ser hombres ya estarían en los escenarios principales. Aún así, seguimos contando y siguen estando infravaloradas si vemos las playlists de algunos de nuestros seguidores. No es un problema exclusivo del SanSan, de hecho parece que la promotora lo intenta, pero precisamente porque este festival va por buen camino, se le puede y se le debe exigir más en este aspecto.

El detalle que lo cambia todo

En un circuito de festivales cada vez más colonizado por fondos de inversión de reputación cuestionable, algunos con intereses directos en industrias armamentísticas, hay algo que merece señalarse sin ironía: el SanSan destinará el 3% de sus beneficios a Médicos Sin Fronteras para su labor humanitaria en Palestina, y dará la opción al público de añadir un donativo voluntario durante la compra de entradas.

¿Es suficiente? No. Nunca es suficiente. Pero en un sector donde el posicionamiento ético brilla por su ausencia, esto nos parece que va más de puro marketing, es una acción y una postura. Y la música, como parte de la cultura, siempre debería ser un contrapunto al mundo que la rodea.

El SanSan es de los pocos que van en la dirección correcta. Y eso, hoy, ya dice mucho.