(Manifiesto)

[Documento vivo]

Lo que somos y lo que no vamos a hacer.

Intrépida es una cantina cultural: un sitio donde se comparte, se descubre y se cocina lo que nos mueve. Música, sobre todo. También cultura, fotografía, ideas y los locales donde todo eso pasa.

01

Cero peloteos.

Curamos con honestidad. Si algo es bueno, lo subimos. Si algo falla, lo decimos — pero con argumentos, no con postureo. No es una pose: es lo único que no podemos permitirnos perder. Un medio que aplaude todo no sirve para descubrir nada.

02

Descubrir lo bueno sin ruido ni hype.

Hay demasiado de todo y demasiado poco criterio. No competimos en volumen ni en ser los primeros en dar la noticia. Elegimos, escuchamos entero y contamos por qué merece la pena. La selección es el trabajo.

03

Raíz de barrio.

Venimos de la hostelería de barrio y se nota en todo: local, artesanal, km 0, hecho a mano. Nos interesan los sitios con historia, la gente que lleva cuarenta años detrás de una barra y la cultura que pasa a pie de calle, no la que sale en el folleto.

04

La cultura pasa en cualquier lugar.

Somos de Madrid, pero no somos un proyecto sobre Madrid. Nuestra casa está aquí y por logística la mayoría de coberturas salen de aquí, pero centralizarlo todo en una ciudad contradice lo que defendemos: primar una sola concentra, gentrifica y deja fuera al resto. Por eso viajamos donde esté lo bueno.

05

Fuego lento.

Parar, pensar, volver a los orígenes. Pasos concretos en lugar de planes enormes. Preferimos publicar menos y que cada cosa esté bien hecha, antes que llenar un calendario de piezas que no aportan nada.

06

Oficio, no agencia.

Todo lo que sale de aquí lo grabamos, lo fotografiamos y lo montamos nosotros. Somos artesanos visuales. No inventamos la rueda: la mejoramos, y la enseñamos por dentro.

(A dónde vamos)

Una comunidad cultural con casa propia: un sitio físico donde la madera desgastada conviva con lo contemporáneo.

¿Quién da la vez?

[Nuestro formato]

Bandas tocando en directo dentro de locales de toda la vida. Sin público, sin trampa, sin playback.

La idea es sencilla: buscamos sitios que llevan décadas ahí y que están a un paso de desaparecer — una mercería, un bar de barrio, una tienda que ya no abre casi nadie —, metemos dentro a una banda y grabamos. Lo que sale documenta las dos cosas a la vez: la música y el lugar.

No hay patrocinador que decida quién toca. Elegimos nosotros, y por eso podemos decir lo que pensamos. Si el dueño del local no quiere salir en cámara, no sale.

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